Un otoño en Primavera
Avísame si va a llover que no quiero coger ese frío que me estrecha más contra mi propio cuerpo y que la noche no se calle para que yo duerma. ¿Sabes? Yo aquí nunca he oído tronar, ni siquiera porque vuelva Febrero. Y el invierno al final nunca es demasiado duro si tienes con quién taparte. Lo peor de un lugar es cuando te le falta el aire; sabiendo que hay puestas de sol cargadas de oxígeno. Pero yo, si quieres, y vienes -o vuelves- te hago un hogar en tres líneas... Vamos, que tenemos por delante más de siete millones de segundos de otoño. No vayas a decir que no. Tú, que le has de doler al invierno de todas las primaveras que provocas.