Nuestro peludo
Yo no sabía dónde estaría cuando él se fuese. Quizás él siempre supo dónde estaba yo. Prometíamos que volveríamos cada vez. Cada vez son muchas veces. Hasta que él se durmió. Llevándose mitad de mi vida y mis recuerdos. Se nos desgarró el alma e incluso la piel nos lloraba por dentro. Se durmió. Se llevó nuestros recuerdos. Pero quien deja ausencia siempre permanece vivo.