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Mostrando entradas de enero, 2015

Alevosía de la desnudez de un cuerpo

No sé dónde situaremos el punto de inflexión. Aquí, llega el invierno directamente y a través de tu ropa interior, tus pechos me apuntan un "arriba las manos" que lo último que conseguirá será detenerme. Entonces nos besaremos, nuestras caderas se convertirán en toboganes para nuestras ganas, no esperaremos a San Juan para hacer nuestra hoguera y nos saldrán los orgasmos por el ombligo. La velocidad media de mis caricias sorteará tus radares superando todos tus límites. Estropearemos todo nuestro pasado; nuestro retroceso irá tan rápido que podremos llamarlo metroceso -por eso de que eres de ciudad- y no encontraremos la parada en la que bajarnos. Tus gemidos serán el sonido que harán mis ganas de guardarte para siempre dándose contra un muro. Esta vez, de mi cuerpo a tu ausencia sólo habrá un clímax. Después que nadie se atreva a discutirle su importancia                             ...

Nadie cualquiera

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Era un día cualquiera, de esos en los que deseo tanto verte y por una vez, estamos de acuerdo. La luna no la iluminaba, al contrario: ella brillaba para la luna, ¡qué demonios! Hacerla sonreír era un lujo que te rembolsaba. Y yo la miraba, y yo la miraba... Ella creía no tener ningún talento, pero su talento no consistía en tener algo sino en ser lo que era. Su acento francés era sagrado, tenía más convocatoria que una Marsellesa en el centro de París. Era un día cualquiera, de esos en los que deseaba tanto besarla y mis labios discutían sin llegar a ningún consenso. El propio Sol no podía recrear atardecer que pudiera competir con el tono anaranjado de su piel color -¿y sabor? miel, casi dorada. Y yo la miraba, y yo la miraba... Venía del Norte y tenía todo un Sur escondido en su melena habiendo en ella el carácter que tendría la libertad de ir ésta vestida. Su sonar me rasgaba colándose por todos mis puntos cardinales. Era el desliz se...

Dar en la tecla

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Siempre me había preguntado lo que era el 100 % y entonces decidí ponerle unas comillas al amor para sentirme más segura de que no me explotaría en las manos sin ESC apatoria. Y sin saber dónde podía dejar abandonado este asterisco , ni dónde iba ahora a escribir de ti para que nadie se enterara; abrí un paréntesis en mi historia para poder imaginar otro Inicio : que repetiremos nuestro primer beso escuchando dol Ç ainas de fondo exclamándose para nosotras y suprimiendo el final que había sucedido. Que nos enamoraremos a 1ª vista que cruzaremos tan sólo 2 palabras y nos bastará con contar hasta 3 para llevarnos a tu cuarto a perder los 5 sentidos; que la vecina del 6º recordará el timbre de tu voz cuando no llegas a decir nada y que repetiremos lo mismo los 7 días de la semana hasta que el 8 se nos vuelque haciéndonos infinitas, nuevemente, y deje nuestro pasado a 0. Que cambiaremos el guión y que INTRO ducirás, por una vez, el plu...