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Mostrando entradas de octubre, 2014

Loca de atar

Estaba loca. Los días impares le angustiaban, siempre caminaba a la izquierda de algo, y los pasos de cebra los convertía en pistas de baile para que yo cruzara. Cuando nos separábamos usaba un gel distinto cada día quizás para que nadie se apegara a su olor igual que yo, ni siquiera ella misma. Estaba tarada, Te asomaba al cielo, se escondía entre las nubes y entonces te susurraba: "¿suficientemente qué?" Burlándose de todos tus miedos. Usaba sus ojeras como maquillaje para espantar a todos sus los monstruos. De entre las cosas sólo aptas para valientes: estaba ella. Cuando se perdía, se ponía un zapato distinto en cada pie pensando que así nadie encontraría sus huellas                                                y le devolverían sus pasos... Aunque su mayor belleza era su manera de perderse de vosotros... Estaba chiflada. E...

Hasta las nubes

En el aeropuerto me han debido de pitar las ganas y he imaginado que la señora que me cacheaba, eras tú... Una chica que también espera me ha preguntado: "¿A dónde vas?" y yo le he contestado: "No lo sé, ¿y tú?" Y le he devuelto el disparo. Yo que soy más de venir, que de llegar, o de partir... Imagino tus tres primeras letras en las destinaciones de cada vuelo. Esta ciudad no espera a nadie, porque todas sus salas de espera las ocupo yo buscando tu nombre. Cuando vuelvas, viajaremos hasta Copenhague, Barcelona, Praga, Ginebra... Y recorreremos de la mano -sí, de la mano- todas las calles para besarnos debajo de cada farola. Y correremos detrás de todos los gatos y los gatos correrán detrás de nosotras. Vaya lío. La ciudad se despertará dando patadas y se les derramará el café a todos los funcionarios. Que hoy todas las formas de amar me parecen precipicios. Todas las que no pierdan las formas. Alguien en el asiento de al lado ...