Loca de atar
Estaba loca. Los días impares le angustiaban, siempre caminaba a la izquierda de algo, y los pasos de cebra los convertía en pistas de baile para que yo cruzara. Cuando nos separábamos usaba un gel distinto cada día quizás para que nadie se apegara a su olor igual que yo, ni siquiera ella misma. Estaba tarada, Te asomaba al cielo, se escondía entre las nubes y entonces te susurraba: "¿suficientemente qué?" Burlándose de todos tus miedos. Usaba sus ojeras como maquillaje para espantar a todos sus los monstruos. De entre las cosas sólo aptas para valientes: estaba ella. Cuando se perdía, se ponía un zapato distinto en cada pie pensando que así nadie encontraría sus huellas y le devolverían sus pasos... Aunque su mayor belleza era su manera de perderse de vosotros... Estaba chiflada. E...