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Mostrando entradas de abril, 2015

Mi refugio

Tu ausencia es un agujero en mi cama. El precipicio erótico del deseo desnudo y salvajemente fuerte de mi sexo, mis manos y todo mi tacto. La caída de mi fuego inútil, privado de espacio donde arder con la llama y la mujer que eres tú.

El olor del viento Norte

Estando recién llegado, dime, de quién, de qué, de dónde, voy a beber aquí. Las nubes a qué huelen, la gente hacia dónde vuela y en qué copa te esconderás, me hundiré, nos beberemos. Yo vengo de un lugar lleno de horizontes de olores según la dirección de los vientos, de todos. Yo de otro, no quiero, no bebo, no huelo. Pero si tú también vienes y también te haces pasajero intenta encontrar un desorden en el que hacerte el quieto.

Te quise desvestir en un sueño

Hubo hombros desnudos, transparencias, tropiezos con el cierre de tu sujetador. Deslices de tus bragas, por tus piernas, que como carreteras me condujeron en mi exceso de velocidad hasta tu fuego. Hubo corazas afuera, cicatrices cosidas a fuerza de sensualidad y desenfreno; labios carnosos de besos y besos tras otros, tras otros, tras otros, tras otros, restos de carmín y prohibición. Morbo en las orejas, y susurros pendientes como llamadas sin respuesta por motivo de ocupación inconfesable. Hubo quemarropa y prisas desleales a cualquier tipo de romanticismo inventado. Palpitaciones como arenas movedizas arrastrándonos a nuestro destino insalvable subcutáneo; y pieles y olas de calentones a las que intentar agarrarse, sin éxito, para allí permanecer. Calor, escalofríos, escándalo, tirones de pelo: "¡Dame más, vamos, que llego!" y gritos tatuados con eco en las paredes insostenibles de mi cuarto. Sábanas sonrojadas de la v...

No vuelvas

Y ahora si quieres, no vuelvas. Que los versos me crecen a raudales y siembran de plenitud y de enredos los renglones de la hoja en blanco que hiciste caer en tu otoño en mi campo azul. Y ahora si quieres, no vuelvas. No marchites las raíces que sin fruto renovaron otra tierra en la que quedarse a ser. Y ahora si quieres, no vuelvas. Que tu ausencia es sólo humedad en estas líneas y ya se me han secado las lágrimas de esperar verte volver.