A ti que conoces el dolor
Me duele saberte tan indemne me duele tu pensamiento de hierro me duele el humo de tu piel me duelen tus comparaciones me duele tu traición a mi entrega me duele tu recuerdo – sin saber todavía si eres solo recuerdo – Me duele tu falta de elegancia justo cuando más la necesitaste me duele la fragilidad de tu integridad me duele tu exceso de autoestima y tu arrogancia me duelen tus gestos al verme – yo que me siento mucho menos indemne que tú – Me duele el placer del que nos privaste me duele el último beso que no te permití – porque, claro, yo no sabía que sería el último – Me duele la tenacidad de tus ideas me duele lo innegociable de tus conclusiones me duele que pensaras en mi lugar me duele el insomnio que me desvelaste me duele lo que dejaste que se me agarrase al pecho y aún me duele más haberlo permitido. Me duele reconocer ahora en tu mirada libre de furia mi recuerdo – es tarde para echarme de menos – Me duele lo drástico de tu miedo. Te absuelvo hablándote de la honestidad qu...