Más de la mitad
Creo en el movimiento del alfil para atravesarlo todo.
Me tatuaría mi respeto por la elegancia como acción
y la belleza como reflexión
Por encima de casi todas las cosas
Me hacen sonreír los rostros
perturbados por mi voz en forma de canciones;
y adoro respirar
la poesía que se esconde entre calle y calle.
Busco y añoro todo tipo de paz
Tú me la dabas.
Tengo certeza sobre la fuerza que tendría la imaginación
para re-construir todo lo que nos rodea.
Escupo sobre la flaqueza de los conformistas.
Me paso por el forro el sentido común.
Creo en el tac-tic y en el dong-ding.
Adoro el erotismo de decir las cosas de otra manera.
Me suelo escudar en la fragilidad de un quizás;
y me casaría contigo
sólo cuando fuéramos una pareja de tres.
Tengo la afición de distinguir
entre quienes gustan caminar bajo la lluvia
y quiénes no.
Busco la paz que sólo pueden darte los locos,
arder en llamas rodeada de ellos.
Creo en el privilegio de poder contar con todos vosotros.
Contigo.
En la verdad inevitablemente adherida al tacto.
En un aplauso antes del final.
En nuestras madrugadas en vela.
En todo lo que ha volado
siempre.
En el matiz de las preposiciones
En mi inutilidad para las cosas frágiles.
En la velocidad sabia de las tortugas.
En la batalla siempre por la igualdad.
Y en la mirada fija de un gato.
En la sonrisa de quien se despide hasta otra.
En los punto y coma.
No creo en tu
desórbita.
Creo en el apocalipsis de un segundo.
Y siempre he detestado
el tiempo y su inmutable contrariedad.
Detesto todo aquello que la lógica convierte en renunciable.
Me da pánico el equilibrio.
Y tengo una lista de abriles marcados...
Creo en la dureza de tu acento en otras voces;
en cada minuto
en el que espero que aparezcas y vuelvas.
Pero ni apareces, ni vuelves.
Creo...
En la fugacidad de las ideas
En el eco de las palabras que rebotan,
en la locura de las mías en las tuyas.
En la firme prohibición de la soledad en las noches de invierno.
En la espontaneidad en una película porno.
En el misterio de los instantes comunes.
En la delicadeza de unos párpados cerrados.
En la inmortalidad de una promesa...
Excepto la tuya.
En que algún día seas capaz de pasear conmigo.
En bailes que quiten el frío.
Me fascina la suavidad alucinógena de todo lo redondo.
Creo
En la repetitividad del lenguaje de los jóvenes sin lenguaje;
en la sabiduría de un alma cicatrizada;
en que me sigas llamando fuerte, más fuerte, cuanto más lejos estés.
En la peculiaridad del mundo desde el lado izquierdo de los rostros.
En el poder de concentración que transmite el centrifugado de
diez lavadoras al unísono.
No creo en los hombres, pero creo
En la legalidad de cualquier ser humano.
En la humanidad, incluso.
En la desnudez y la abstracción provocada por ritmos automáticos.
En tu desnudez, también.
En el estallido de unas carcajadas.
En el espectáculo desu tu sonrisa.
En la inspiración
En la magia
en la impertinencia de tu honestidad
en nuestra historia;
en nuestra manía,
de alargarnos en el tiempo.
En el bum-bum que señala un latido, o mil.
En el miedo a los peces.
En la indudable memoria del olfato
en la inoportunidad de un despiste
En el diálogo entre mis malos pensamientos
En el murmullo monocorde que habita en tu cabeza .
En la pesadez de estas palabras.
En tu precisión cuando me cuentas las pieles
...en nuestra historia.
sin importarme lo que se considere malo o bueno.
¿Qué se fuman los artistas en los bares?
Soy parte de mi adrenalina, autoprovocada.
parte de los fuera de lugar;
de tu fuera de lugar.
Pero en realidad, sólo soy
la sencilla suma de todos
los corazones que me constituyen.
Un montón de corazones,
en uno.
Me tatuaría mi respeto por la elegancia como acción
y la belleza como reflexión
Por encima de casi todas las cosas
Me hacen sonreír los rostros
perturbados por mi voz en forma de canciones;
y adoro respirar
la poesía que se esconde entre calle y calle.
Busco y añoro todo tipo de paz
Tú me la dabas.
Tengo certeza sobre la fuerza que tendría la imaginación
para re-construir todo lo que nos rodea.
Escupo sobre la flaqueza de los conformistas.
Me paso por el forro el sentido común.
Creo en el tac-tic y en el dong-ding.
Adoro el erotismo de decir las cosas de otra manera.
Me suelo escudar en la fragilidad de un quizás;
y me casaría contigo
sólo cuando fuéramos una pareja de tres.
Tengo la afición de distinguir
entre quienes gustan caminar bajo la lluvia
y quiénes no.
Busco la paz que sólo pueden darte los locos,
arder en llamas rodeada de ellos.
Creo en el privilegio de poder contar con todos vosotros.
Contigo.
En la verdad inevitablemente adherida al tacto.
En un aplauso antes del final.
En nuestras madrugadas en vela.
En todo lo que ha volado
siempre.
En el matiz de las preposiciones
En mi inutilidad para las cosas frágiles.
En la velocidad sabia de las tortugas.
En la batalla siempre por la igualdad.
Y en la mirada fija de un gato.
En la sonrisa de quien se despide hasta otra.
En los punto y coma.
No creo en tu
desórbita.
Creo en el apocalipsis de un segundo.
Y siempre he detestado
el tiempo y su inmutable contrariedad.
Detesto todo aquello que la lógica convierte en renunciable.
Me da pánico el equilibrio.
Y tengo una lista de abriles marcados...
Creo en la dureza de tu acento en otras voces;
en cada minuto
en el que espero que aparezcas y vuelvas.
Pero ni apareces, ni vuelves.
Creo...
En la fugacidad de las ideas
En el eco de las palabras que rebotan,
en la locura de las mías en las tuyas.
En la firme prohibición de la soledad en las noches de invierno.
En la espontaneidad en una película porno.
En el misterio de los instantes comunes.
En la delicadeza de unos párpados cerrados.
En la inmortalidad de una promesa...
Excepto la tuya.
En que algún día seas capaz de pasear conmigo.
En bailes que quiten el frío.
Me fascina la suavidad alucinógena de todo lo redondo.
Creo
En la repetitividad del lenguaje de los jóvenes sin lenguaje;
en la sabiduría de un alma cicatrizada;
en que me sigas llamando fuerte, más fuerte, cuanto más lejos estés.
En la peculiaridad del mundo desde el lado izquierdo de los rostros.
En el poder de concentración que transmite el centrifugado de
diez lavadoras al unísono.
No creo en los hombres, pero creo
En la legalidad de cualquier ser humano.
En la humanidad, incluso.
En la desnudez y la abstracción provocada por ritmos automáticos.
En tu desnudez, también.
En el estallido de unas carcajadas.
En el espectáculo de
En la inspiración
En la magia
en la impertinencia de tu honestidad
en nuestra historia;
en nuestra manía,
de alargarnos en el tiempo.
En el bum-bum que señala un latido, o mil.
En el miedo a los peces.
En la indudable memoria del olfato
en la inoportunidad de un despiste
En el diálogo entre mis malos pensamientos
En el murmullo monocorde que habita en tu cabeza .
En la pesadez de estas palabras.
En tu precisión cuando me cuentas las pieles
...en nuestra historia.
sin importarme lo que se considere malo o bueno.
¿Qué se fuman los artistas en los bares?
Soy parte de mi adrenalina, autoprovocada.
parte de los fuera de lugar;
de tu fuera de lugar.
Pero en realidad, sólo soy
la sencilla suma de todos
los corazones que me constituyen.
Un montón de corazones,
en uno.
"A partir del momento en que a uno empieza a traerle sin cuidado lo que piensen los demás, cuando se empieza a apreciar el gusto de decidir por uno mismo, no hay escándalo que valga. Nada nos impide recorrer el camino por nosotros elegido", de "Las escandalosas" de Patricia Carrano.
ResponderEliminarEn cualquier caso, el escándalo tampoco me desagrada. Gracias y re-gracias, ya sabes, Raquel !
ResponderEliminarPrima eres única.. yo quiero leer más cosicas, así q hazme un librico a mi d momento, y cuando te decidas a todo el mundo... q merece la pena dejar el estres d lo q haces todos los dias para leer lo q escriben tus manos. Besitos te quiero
ResponderEliminarUnica!!!!!!!!!!!!
EliminarNuria, me acabo de topar con este texto y me ha chiflado!! (de nuevo!) :)
ResponderEliminarGracias, Julio! :)
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