Hasta las nubes


En el aeropuerto me han debido de pitar las ganas
y he imaginado que la señora que me cacheaba,
eras tú...

Una chica que también espera
me ha preguntado: "¿A dónde vas?"
y yo le he contestado: "No lo sé, ¿y tú?"
Y le he devuelto el disparo.

Yo que soy más de venir,
que de llegar,
o de partir...
Imagino tus tres primeras letras
en las destinaciones de cada vuelo.
Esta ciudad no espera a nadie,
porque todas sus salas de espera las ocupo yo
buscando tu nombre.

Cuando vuelvas,
viajaremos hasta Copenhague, Barcelona, Praga, Ginebra...
Y recorreremos de la mano
-sí, de la mano-
todas las calles
para besarnos debajo
de
cada
farola.

Y correremos detrás de todos los gatos
y los gatos correrán detrás de nosotras.
Vaya lío.

La ciudad se despertará dando patadas
y se les derramará el café a todos los funcionarios.

Que hoy todas las formas de amar me parecen precipicios.
Todas las que no pierdan las formas.

Alguien en el asiento de al lado
me dice que ya aterrizamos...

Tú recuerda que este poema está cargado de aviones
que sólo desean que les alcancemos.



Comentarios