Loca de atar


Estaba loca.

Los días impares le angustiaban,
siempre caminaba a la izquierda de algo,
y los pasos de cebra los convertía en pistas de baile
para que yo cruzara.

Cuando nos separábamos
usaba un gel distinto cada día
quizás para que nadie se apegara a su olor
igual que yo,
ni siquiera ella misma.

Estaba tarada,

Te asomaba al cielo,
se escondía entre las nubes
y entonces te susurraba:
"¿suficientemente qué?"
Burlándose de todos tus miedos.

Usaba sus ojeras como maquillaje
para espantar a todos sus los monstruos.
De entre las cosas sólo aptas para valientes:
estaba ella.

Cuando se perdía,
se ponía un zapato distinto en cada pie pensando
que así nadie encontraría sus huellas
                                               y le devolverían sus pasos...

Aunque su mayor belleza
era su manera de perderse

de vosotros...


Estaba chiflada.

En invierno vestía sus guantes
de hacer bizcochos
porque decía que quería endulzar al frío.

En primavera estornudaba piropos
para compadecer a todos los alérgicos
al amor.

Y no había estación en la que no la se desnudara
en mitad de vuestros calendarios
y vuestros trenes pasados
pesados
y parados.

Porque ella estaba loca...


Te regalaba barquitos de papel
para pedirte que te dejaras llevar,
mientras simulaba que remaba
en forma de abrazos.

Era más alta que todas
pero se ponía de puntillas para decirte
que quería estar
a tu altura.


Te hacía sonreír a cada rato
luego sacaba mariposas de tu estómago
y nunca revelaba el truco.
La magia eres tú - te respondía.

Y cuando nos separábamos
usaba un gel distinto cada día...

Sin embargo,
pasaron los años

y nunca cambió de perfume...

porque quería que,
cuando volviera,
antes de que la besara,

ya la recordase.

Cuánta ventaja les llevo por haberla observado tantas noches
con los párpados cerrados.

Estaba loca de atar

y yo era la cuerda que la desataba.




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