Cuando tenga un trabajo fijo
Cuando tenga un trabajo fijo,
prometo que renovaré toda mi ropa interior,
guardaré en un cajón mis camisas "bohemias",
dejaré de ponerme la chaqueta vaquera
de cuando tenía 16 años,
por mucho que la defienda
como vintage,
y me compraré un pijama sexy;
iré a un peluquero bueno,
pagaré visitas puntuales al dentista,
te invitaré al cine
e incluso a la ópera
-que sé que nunca has estado-
y, al menos dos veces al mes,
te descubriré algún restaurante que no conozcas
y, por supuesto,
pagaré yo.
Cuando tenga un trabajo fijo,
presumiré de normalidad y rutina ante tus padres...
en las cenas de Navidad
nunca llevaré a la mesa más de un plato a la vez,
para que nunca
se me note que en algún momento de mi vida
fui camarera
y con tu familia sólo hablaré de mi trabajo,
-aunque me vaya mal
y no me guste-
pero para que todos sepan,
que ya tengo un trabajo fijo.
Y entonces,
llevaré reloj para sentir todavía más
que ya tengo horarios;
utilizaré la agenda por días,
tal vez me convierta en una persona organizada,
quizás duerma ocho horas diarias
incluso puede que me acuesta a las diez como contigo
-que dicen que hasta media noche son las horas que más cuentan-
y me compraré un despertador
solo para golpearle fuerte todos los lunes,
porque, por fin,
habré recuperado los fines de semana.
Dejaré de inventarme cada vez
una profesión delante de tus amigos
-de esa tan alta esfera europea-
para ver qué conversación dura más;
y le chuparé el culo a mi jefe
para tener yo también una de esas primeras veces
que todo el mundo tiene,
supongo.
Cuando tenga un trabajo fijo
compraré bio
y café y champú del bueno.
Habrá llegado el momento de cambiar mis cereales insípidos
por algo bien cargado de azúcar
porque podré pagarme un gimnasio;
y te invitaré a comer carne y pescado en casa
todas las semanas,
aunque para entonces tal vez hayas conseguido
hacerte vegetariana.
Cuando tenga un trabajo fijo
podremos escaparnos más de un fin de semana,
viajaremos en Iberia porque sí
y mandaré al carajo mis puntos ALSA,
dejaré de mentir con mi edad para conseguir reducciones
y me haré un selfie con mi primer bonometro.
Porque me compraré un smarthphone,
ya no seré tu contacto caro,
podremos hablar por el whatsapp ese,
utilizaré google maps
y no llegaré tarde a los sitios
por haberme perdido
y tener que llamarte
porque en invierno la ciudad se deshabita.
Me recuperaré de todos
mis regalos atrasados
y dejaré de regalarte poemas
y trabajos manuales,
quiero decir,
hechos por mí.
Pero mientras tanto, cariño,
tendrás que conformarte
con lo único que puedo ofrecerte:
un corazón bruto.
Lire ton poème, ça me fait pleurer, me touche au plus profond de moi !.. Je t'admire tu sais... Te quiero!
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