Vuela
Los hombres tienden a cerrar sus caminos,
sus fronteras,
así que tú
vuela, vuela,
y solo hay dos caminos para poder volar:
por agua y por aire,
a través del cielo y el mar.
Pero cómo ha de hacer
si a pesar del vuelo
le pesa la condena del deseo de regresar,
aunque el suyo no sea.
Pero cómo ha de hacer
si le pesan
los planes que le trazan
para cuando regrese,
para
que
vuelva.
Nadie puede saber
adónde van los pasos.
Entonces,
¿por qué nos pesan?
Si son sólo huellas
lo que dejan
de cuanto nos pasa,
¿a dónde vuelas?
Yo
solo invento
caminos
buscando casa.
Yo no soy de quienes se preguntan
cuál es su lugar
sino
de averiguar
dónde tiene el suyo
el propio mundo.
¿Cuáles son los lugares
del futuro?
Yo soy hija de exiliados de una lucha
a la que siempre vuelven,
y comparto también
el dolor de los que se quedan.
Porque el que se va,
aunque no lo sepa,
aunque no quiera,
caerá cautivo en la trampa
de la tierra a la que deja.
Sin embargo es tarde,
ahora ya no me quedan solo
dos maletas.
Pero el vuelo es largo
y las distancias aprietan.
¿En qué podríamos convertirnos?
¿En qué dejaremos
que nos conviertan?
Yo quiero poder tener la sutileza
de no deber migrar a ninguna parte,
sino hacia algún lado,
teniendo como única riqueza
la fuerza de mi propia edad
de la que a veces dudo.
¿Y si lo que quisieran separar
son nuestros cuerpos?
¿fragmentar todos
los
afectos?
Si lo que se añora es sólo el espacio
conocido, es en esto
que mi nostalgia es solo una consecuencia
de mi ausencia
de ti.
Porque no puedo vivirlo de otra forma
yo que vengo de tu mismo ser y estar,
del nuestro.
Con nuestras ganas de volar.
Ahora llego
y la melancolía es para el otoño
y el frío,
pero habrá que sobrevivir
a todos los naufragios.
*Poema escrito en el marco del proyecto Colectivos de escritos. Publicación bilingüe "Exils/Exilios" con ScriptaLinea aisbl. Compilación completa aquí: http://www.scriptalinea.org/recueils/014_exilios-web.pdf
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