Mi última referencia del mundo anterior

No sé si quiero conocer lo que serás. Te siento con prisa y no me agrada.
Desconozco lo que habrás encontrado después de mí.
Después de ti: volví yo. Y aquí sigo. Me quedé en esta gran habitación con puertas en la que convivo con mi privacidad y en la que me siento a salvo, como te conté.
Quisiera saber de dónde nacen ahora los hábitos que antes no tenías. Has debido de encontrar algún interés.

Ahora que nos limitamos a mirar entre los alrededores de nuestros espacios, me cuesta recordarte conmigo.
Me está costando imaginar y recordar cosas. Y tú eres mi última referencia del mundo anterior.
No sé si mi mente te ha preferido difuminar o es el efecto de convivir únicamente con mi rostro, del que además había olvidado su edad y juventud.

Tengo celos de tu presencia online en la que no cuento. Te imagino escribiendo con otra historia y me llueve encima...
Yo aún llevo dolor en las ojeras. Y sin estar a mi lado y sin poder recordarte, porque me cuesta, siento dificultad para perdonarte. Entonces no sé si quiero conocer lo que serás después, después de mí y de esto, porque te siento con prisa y no me agrada.  

Ahora que todos paramos, el tiempo parece prolongarse más para ti, siempre igual. Pero habrás encontrado algún interés, sé que te acuestas más tarde. Pienso entonces que tal vez jugamos los últimos partidos en campeonatos diferentes y distintos equipos y me enfurece. Y me asaltan más dudas de en qué lugar poder ofrecerte un rincón en mí.
Si ni siquiera ahora puedo recordarte, ni recordarte bien.

Pero somos nuestra última referencia del mundo anterior y eso se merece, al menos, un duelo en condiciones y un bonito lugar en nuestra memoria.

Aunque yo aún no estoy segura de qué hacer contigo, en mi presente, ya no tiene sentido pensarte. Aunque no sepamos qué será el mundo que quedará, el futuro será para otros afectos; y tú y yo llenaremos los huecos de otros huesos y de otros cuerpos.


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