De mutuo acuerdo

Puedo ser la mano que recoloque
tu pelo del viento,
que repose un dedo
en tu labio, que recoja en su palma
tu mejilla y tu consuelo.

Puedo ser la mano que te recuerde
tu confianza
hacia dentro,
resuelva tus suspiros,
y también, retome posiciones y
reproche alguno de tus gestos.

Puedo ser la mano que revolucione
su calma y recorra
jugando tu pecho,
recupere tu cintura de paseo,
rectifique asustada su osadía
y entonces
restrinja su verbo.

Puedo ser la mano que reconozca
tu deseo

y requiera
a su vez

de tu mano

sin freno.

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